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Juanjo Novella realiza desde
tiempo atrás una labor por la mejora del paisaje urbano. Hoy en compañía de
un espléndido equipo de colaboradores pretende dar un mejor servicio a la
comunidad.
Concienciados de la necesidad
de intervenir en el espacio urbano, en aquellos lugares, incoherencias del
pasado, que hoy comprometen la imagen de la ciudad, hacen de esta preocupación
objeto de reflexión, estudio y
trabajo desde el campo de las artes plásticas.
Si bien la ciudad es el
soporte ideal para la expresión plástica, hasta el punto de determinar el
grado de evolución humana de la sociedad que la habita, no menos cierto es que
estas actuaciones constituyen un peligro en sí mismas, pudiendo ser tan
degradantes o más que el foco problemático que pretendían solucionar. Es
estrictamente necesario tomar conciencia y elaborar un criterio de actuación
para cada caso.
La ciudad no debe constituir
un soporte para la expresión plástica pues son los edificios, el trazado de
sus calles y su mobiliario elementos susceptibles de actuación estética
suficiente. Un número debidamente dimensionado según cada caso de obras de
arte exentas, pueden favorecer la imagen de la ciudad y ayudarnos a sentir su
personalidad.
En una ciudad degradada e
incongruente el arte puede cumplir una función reparadora, esta es la vocación
de la actividad de Juanjo Novella.
Todas las soluciones deben
pasar por un compromiso a ultranza con
el entorno y con el propio soporte. Y tomar en consideración la historia y
cultura de la zona. Aspectos como la humedad relativa del aire son importantes
para dimensionar el modelo de actuación. Con esto se quiere significar que la solución aportada debe de aglutinar
y articular en una única respuesta todos los posibles elementos del enunciado
del problema.
No necesariamente la respuesta
del artista ha de diluirse en el entorno, este tiene la posibilidad de alzar la
voz, ahora bien, será bien consciente de que “hay gente”.
Estos soportes que acontecen en la ciudad: muros, medianeras... no pueden ser utilizados para una expresión plástica arbitraria y personal. Cuando no existe criterio es mejor no intervenir con procedimientos como el mural y sólo en determinadas ocasiones cuando se desaconsejan o se imposibilitan otras actuaciones el mural cumple una función conveniente, siempre por supuesto gestionado por un artista competente y concienciado.
La pintura mural, cuando se
adapta con éxito en el entorno, nos sorprende y nos posibilita la nueva percepción
de un hábitat, potencia el espacio, lo significa y lo recupera en una nueva
lectura humana y ciudadana.
Esto no quiere decir que el
mural sea una solución para todos los casos. Hemos sido testigos de
innumerables actuaciones en las que el mural “suburbializa” el entorno y lo
degrada mas, por no existir criterio arquitectónico, por estar ejecutado sin
calidad o por constituir un mero graffiti que aporta ruido estético y anécdotas
innecesarias en un ámbito que se requiere armonioso.
Aún con todo, apostamos por
la pintura mural como una potente herramienta de solución y también, incluso,
de ornato para el espacio público.
Una aportación de interés a
la función del mural es el guiño de complicidad que solicita del transeúnte
al hacerle reflexionar sobre el juego estético o la utilización del edificio
en la obra.
Estas actuaciones debidamente
dosificadas nos invitan como espectadores a percibir la ciudad y a discutirla.
Esto es, nos toma en consideración.
Cabe decir lo mismo de la
escultura pública, la cual aun soportando mayores dosis de independencia y
autonomía del entorno, no se entiende si no es vinculada al lugar en cualquiera
de sus posibilidades. La actividad artística de juanjo Novella asume este
principio. También esta interesado en adecuarlas al ciudadano hasta el punto de que sus últimas propuestas escultóricas son
perfectamente transitables, permitiendo el acceso a su interior, en la intención
de tomar al espectador como actor en la obra y elemento activo y participante.
Señalar también que aunque
conscientes de los diferentes criterios de actuación, esta iniciativa que
representa la labor de Juanjo Novella pretende en su actuación diaria alcanzar
mayores cotas de calidad en la labor artística desempeñada, desestimando otras
posibilidades menores que no consideren un riguroso compromiso con el lugar, las
cuales solo pueden provocar una severa ofensa.
La actitud de Novella es al
mismo tiempo respetuosa y tolerante. Entiende que no todas las poblaciones están
concienciadas ni participan de un claro compromiso con el hecho contemporáneo.
Y cierto es que a cada termino municipal le corresponde la responsabilidad en el
equipamiento. Esta sensibilidad ha posibilitado la aceptación de encargos con
una estética que remite a los lenguajes académicos como es el caso de Iurreta,
en estos supuestos se conecta la actuación al máximo con lo contemporáneo, en
la intención de adecuar los
lenguajes y posibilitar la proximidad de la obra.
Alguien podría pensar que la
obra del autor en los espacios abiertos es dispar y diferente entre sí. Ocurre
que Juanjo Novella aporta una solución que resuelva un espacio dado, a él le
importa la coherencia de su respuesta con el lugar afectado y con frecuencia
huye de posibilidades mas satisfactorias desde el punto de vista artístico a
favor de otras mas acordes y con una función mas integradora.
Hemos de tener en cuenta que
hablamos de encargos para espacios públicos, muchos de ellos condicionados a
priori por un tema y unas necesidades y requerimientos específicos de la
entidad solicitante.
Se puede observar una intención de
conciliar los diferentes imponderables eligiendo la mejor solución.
La actuación es un espacio público
requiere una cierta dejación de anhelos individuales para poner al servicio de
la comunidad los conocimientos y el oficio. En algunas ocasiones estas
intervenciones coinciden plenamente con el discurrir “privado” del trabajo
como artista, como es el caso de “Polaris” por ejemplo, o de “Ate-Zubia”.
En otras se percibe una clara intención de solucionar lugares, que es una
importante característica en el trabajo de este autor.
Las
actuaciones plásticas deben constituir una demostración de la aspiración
unitaria orientada a la síntesis de arquitectura , escultura y pintura ,sin
olvidar otras formas de manifestación artística , performances , instalaciones ,
audiovisuales...
El Arte en un espacio abierto
no solo puede reparar un conflicto, es además necesario que active energéticamente
el lugar.
En un reciente pasado
olvidamos que la estética cumplía una función necesaria para el hombre, en su
hábitat y en sus útiles. Hoy recordamos y reivindicamos una ciudad digna,
bella y amable para el ciudadano y nos encontramos con focos degradados o con
zonas anodinas, sin carácter, que
polucionan y agréden visual y anímicamente la personalidad que cada pueblo,
villa y ciudad posee.
Es necesario mejorar la imagen
de nuestra ciudad mediante un esfuerzo de imaginación aplicado a la búsqueda
de soluciones integradoras, unificadoras con el entorno, clima, historia, carácter,
etc...
Con la mejora del paisaje
urbano se mejora la calidad de vida acercando la experiencia artística al
ciudadano.
PAISAJE
URBANO.
Calvo
Serraller decía algo así en un artículo de prensa , quizá se falte a la
literalidad, espero que no al espíritu:
Toda
agrupación humana necesita rasgos que la identifiquen y puntos de referencia en
espacios temporales. Entre todos
los símbolos del hombre, la ciudad es el más sólido y eficaz. Es raro que
tengamos de una nación otra imagen que la de sus monumentos urbanos más
característicos y celebrados o la propia imagen de sus ciudades.
La ciudad
es el símbolo del pueblo
o la nación.
Necesitamos
elementos artísticos o arquitectónicos
en los que identificarnos, cuando estos no existen deberemos crearlos pues si no
nuestro hábitat estará condenado a ser un mero espacio de almacenaje humano.
A
finales del siglo XX cada vez tiene mayor importancia una propuesta común a la
gestión política, el arte y el urbanismo; se trata del arte en los espacios públicos,
en la calle.
Un arte
que solo puede existir bajo la tutela financiera y legal de los organismos públicos
y que se ha convertido en una de las más claras posibilidades de que los
ciudadanos expresen sus aspiraciones sociales. Un arte que cubra la necesidad de
monumentalidad y belleza en sus barrios. De hecho algunos teóricos han llegado
a afirmar que la implantación de monumentos de fuerte arraigo simbólico puede
disminuir la tendencia de disgregación del vecindario de las grandes urbes, al
tener un punto de referencia para reconocerse como barrio, una agrupación
urbana cada vez menos conexionada.
A partir de ciertos niveles de desarrollo económico, como los
alcanzados por la mayoría de las sociedades europeas contemporáneas, el
progreso no consiste ya en continuar incrementando sin cesar el nivel de vida,
sino en conquistar mayores cotas de calidad de vida, la cuestión se centra por
tanto en definir cuales son los
factores que determinan este nuevo concepto de calidad de vida, que orden de
prioridades se establece entre ellos y que medios han de disponerse para avanzar
en su conquista. Alguno de estos factores aparece ya con claridad en la mente de
todos, y uno de ellos es, sin duda, la calidad del paisaje que nos rodea, de la
escena en que se desarrollan nuestras vidas, del PAISAJE URBANO, en definitiva.
El
escenario sirve a la necesidad metafísica del hombre.